domingo, 30 de octubre de 2011

Yo no creo en las casualidades, ¿y tú?

¿Hasta dónde llega el poder de la mente? (...) las cosas percepribles solo existen para el que las pueda percibir, y estoy segura de que estamos perdiéndonos cosas extraordinarias con esta ceguera sensorial que nos contamina. Qué ganas de ver las ondas que emitimos al soñar... conocer el extraño taller al que llegan y escuchar el ruido de las máquinas que hacen posible que vuelvan en forma de sucesos.... Aah, cómo quisiera sentir el olor a aceite en la ropa del viejo mecánico... seguro que es viejo y está cansado, tiene mucho trabajo con tanta gente soñando por ahí.
¿Hasta donde...
hasta dónde llega...?