martes, 8 de febrero de 2011

           Instrucciones Para Hornear Un Chico De Plastilina
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           Historia Sobre Un Bebedor Y La Trágica Muerte De Su Hijo Borraho


Debe usted saber que la plastilina es un material fácil de moldear, 
proceso para el cual puede necesitar materiales como palos, 
cuchillas o rodillos. Para ablandar la masa comience usted haciendo
una pequeña bola.   Cójala usted con fuerza y haga con ella lo que desee.
Aplástela, estírela, macháquela bien, tírela al suelo, písela si así lo desea, 
no importa el estado del suelo, la plastilina absorberá el polvo y la mugre
sin alterar su estado, las piedras se adhieren sin dificultad al corazón. 
Coja usted el palo y golpéela, golpéela con fuerza. Debe usted 
también darle utilidad a las cuchillas. Si se le descompone en pedazos, 
no se alarme, se pueden volver a unir. Para darle forma de chico, los golpes 
deben ser un poco más duros. Forme usted unos bracitos, unas piernas. 
Dele ojos y oídos. Haga que saboree lo que usted, que sienta lo que usted, 
que piense lo que usted. Y sobre todo, hágale saber que la vida que le ha 
dado es un regalo y  por esta razón él le debe estar agradecido, le 
debe respeto, lealtad, obediencia. Es mejor que no le deje entretenerse 
con otros colores de plastilina, es peligroso dada la facilidad que tiene para 
mezclarse con ellos y a usted no le gustan las mezclas. Para cuando lo 
meta en el horno, el pequeño chico de plastilina ya habrá hecho la mitad 
del trabajo,  estará repleto de pequeñas piedras, pedazos de cristal y 
polvo, que le darán rigidez, lo que le hará  considerar el horneado 
innecesario. Pero es un paso decisivo para la correcta formación. 
Métalo usted en el horno a 130ºC unos 30 min.
Crecerá fuerte, sano. Duro. Esos bultos que han dejado las piedras 
encrustadas  en su piel le protegerán de las amenazas. Su mirada 
inquietante arañará a todo aquel que intente penetrar en su interior a través 
de su áspera corteza. Su silueta punzante hará que el palo de madera 
salga corriendo. Pero su dureza le arañará también a usted. 
Sí, le mirará a través de esos cristales como pequeñas lupas detrás 
de las que se esconde un odio miope, que vive por primera vez  y va 
en aumento.El horno le habrá chamuscado hasta hacerle creer que es inmune 
a la agria llama del fuego,la llama del éxtasis prohibido, la cual perseguirá 
como una droga, una ayuda, una autodestrucción inconsciente. Tomará 
alcohol para llenar ese vacío putrefacto que apesta detrás de su efímera 
corteza impermeable. Lo que no sabe el chico, es que es un agujero 
negro el que le consume, eternamente insatisfecho, pidiendo a gritos otro 
trago.Pero aun quedan escasos lagos de plastilina pura dentro de ese 
cuerpecito corroido por el veneno que se inyecta el pequeño chico . 
Pensará que al ser amor lo que usted le dio, debe de actuar 
de igual forma con aquellos a los que ama. Les pisará  y golpeará, les cortará.
Les pedirá ayuda cuando note que se ahoga, pero sus venas etílicas ya habrán 
comenzado a agrietar su corteza.Él sabrá que usted le necesita, que su vacío
rebosa de vino hirviendo que no tardará en estallar. Y querrá usted que venga
para ayudarle a bajar el fuego, pero sabe usted que no vendrá. 
Sus voces, gritarán hebrias, famélicas de dolor hasta finalmente ahogarse en 
sus chillidos. Sus grietas dejarán escapar sus chorros de vino, su elexir de la vida.
Pero si ha seguido usted las instrucciones no debe preocuparse por su 
pequeño, no sufrirá más, sólo, en este mundo dominado por la arcilla.
 El chico de plastilina morirá. Sí, habrá amado, habrá bebido, se habrá quemado, 
habrá alcanzado el nirvana, comido frutos exquisitos, habrá bailado, habrá 
roto corazones...
 Habrá moldeado  y horneado a dos pequeños según las instrucciones que 
usted le dejó. Serán ellos más duros e incluso más amenazadores. Casi no habrá
rastro en ellos de materia pura. Probarán ellos diversas pócimas para rellenar 
esos huecos aún en sequía ...

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