martes, 8 de febrero de 2011

Hans Hubermann



    Tú, escritor empedernido, ¿no temes el colarte en lo más recóndito de mi mente,  despertar los deseos más ocultos de mi escurridizo inconsiente, llevártelos de la mano hacia el lugar donde yo puedo conocerlos y exhibir su desnudez con descaro? Tú, cauteloso canalla, sabiendo que persistes en el tiempo, abusas de tu inmortal pasión, conoces lo que yo no, has visto y oído secretos inpronunciables, sueños lascivos, impulsos violentos, obscenidades y miserias...
 Corres junto al viento gritando en mil idiomas, dejando tu huella en gigantes y enanos, en muros, ramas y tatuajes.  Juegas con las almas hasta hacerlas tus prisioneras.Tu osadía me incita y seduce, me embauca, invade cada rincón de mi pensamiento hasta hacerme volar junto a ti, junto al viento.




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